jueves, 10 de febrero de 2011

Atardecer

Fue esa tarde cuando nuestros ojos se encontraron por primera vez. Esos ojos que anhelaban ya verse, vulnerables e ingenuos. Ver tus ojos que reflejaban ese bello atardecer donde alguna vez te miré y te besé. Tu y yo solos sintiendo la arena en nuestros pies, escuchando el silbido del mar y el sol calentando nuestros corazones. Ese sol traicionero que pronto se iría contigo y me dejaría con la fría luna. En ese momento te miré, te besé y te senti. No sabía cuánto tiempo más se iba a quedar este sol conmigo. Senti cada instante de tu vida en ese pequeño momento del atardecer. Te conocía perfectamente, pero cuando abrí los ojos me quedé con la luna acompañándome en este silencio tan tormentoso del cual no podía escapar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario